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Depresión en la persona adulta mayor

Depresión en la persona adulta mayor

Al llegar a la etapa de la vejez como etapa final del desarrollo humano se presentan diferentes crisis, situaciones y cambios que ponen en marcha estrategias de afrontamiento para aceptar este momento en la vida de forma que pueda ser vivenciada con calidad de vida. Dentro de los cambios se pueden señalar:

  • Cambios físicos: se experimentan una serie de cambios en la piel, color del cabello, así como en la capacidad funcional, la cual se manifiesta a través de la marcha, equilibrio, pérdida de la movilidad requiriendo la utilización de ayudas técnicas, o bien, el acompañamiento por parte de otra persona para llevar acabo las actividades instrumentales, o bien, las actividades de la vida diaria.
  • Cambios sociales y económicos: se da una reducción del círculo social asociado a la jubilación, fallecimiento de amistades, lo cual incide en el contacto social que establece la persona mayor, convirtiéndose en su núcleo social más cercana los miembros de su familia especialmente hijos y nietos. Disminución de los ingresos económicos.  
  • Cambios psicológicos y emocionales: se presentan sentimientos de pérdida en relación con el cuerpo, pérdida de seres queridos como el cónyuge, cambios en la rutina, cambio en roles que anteriormente se asumían dentro de la familia; así como afectación de la salud física y sus respectivos cambios en los hábitos diarios. Además, de experimentar sentimientos de pérdida de privacidad por el requerimiento de ayuda o acompañamiento por otra persona. 

Todos estos cambios pueden traer consigo un impacto en la salud mental de las personas adultas mayores conllevando a la aparición de psicopatologías que requieren de una atención oportuna para una evolución y pronóstico positivo. Entre las patologías más frecuentes se encuentra la depresión.

La depresión es un trastorno del efecto que se caracteriza por el sentimiento de tristeza o bien negarse sentirse así; además de mostrar una la pérdida de interés por las actividades o cosas que anteriormente le gustaba realizar o le generaban satisfacción; puede presentar insomnio, hipersomnia o fatiga. Así en el DSM V se indica que la persona puede experimentar: “cambios en el apetito o el peso y en la actividad psicomotora, energía disminuida, sentimientos de inutilidad o de culpa, dificultades para pensar, para concentrarse o para tomar decisiones y pensamientos recurrentes de muerte o ideación suicida”.

Considerando los síntomas que caracterizan a la depresión es relevante considerar cuáles podrían ser las posibles manifestaciones que pueden indicar que la persona adulta mayor puede presentar y ser indicador de depresión:

  • Tristeza
  • Sentimiento de angustia
  • Aburrimiento
  • Apatía o indiferencia
  • Enojo
  • Irritabilidad
  • Lentitud en el pensamiento
  • Sentimientos de inseguridad, de autorreproche o sentimientos de culpa.

La depresión es una patología tratable que si no es diagnosticada y tratada a tiempo puede conllevar a un mal manejo, y por ende una inadecuada evolución y desencadenar otras complicaciones médicas afectando la salud física e implicando así la utilización de mayor cantidad de recursos médicos.

Las personas adultas mayores como anteriormente se mencionó debido a la etapa del desarrollo a la que se enfrentan puede verse marcada por acontecimientos que pueden contribuir o precipitar la aparición de depresión. Entre estos factores de riesgo se encuentran:

  • Jubilación: menor ingreso económico, pérdida de estatus social.
  • Cambios o situaciones en la dinámica familiar.
  • Situaciones o sentimientos de abandono.
  • Duelo por la pérdida de:  cónyuges, familiares, amistades.
  • Dependencia asociada a patologías físicas que conllevan a una limitación de la movilidad.
  • Cambio de hábitos asociados a diagnósticos de salud.
  • Cambio de residencia: pasar de vivir solo a vivir con alguno de sus hijos o bien a una residencia de larga estancia.
  • Sentimientos de soledad por la reducción de su círculo social o situación familiar.
  • Pérdida del sentido de vida o de la autoestima.
  • Sentimientos de desesperanza.

Cada persona experimenta y afronta los acontecimientos de la vida de forma diferente, por lo que, es importante considerar la particularidad de los síntomas y los eventos que pueden influir en el estado de ánimo de la persona adulta mayor. Así como los rasgos de personalidad que tenga la persona. Es por esta razón que es importante observar si la persona adulta mayor presenta cambios en su estado de ánimo o patrón conductual para de esta forma consultar con los profesionales como: Psicólogo, Psiquiatra, Geriatría para obtener un diagnóstico apropiado y por ende una valoración integral del historial clínico de la persona adulta mayor y recibir el tratamiento y oportuno.

Dra. Katherinne Herrera Salas
Licenciada en Psicología
Especialista en la atención de la persona adulta mayor con Síndromes demenciales.

Referencias Bibliográficas
Asociación Americana de Psiquiatría Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales DSM-5. Quinta Edición. Editorial Médica Panamericana. 2014

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